NINGÚN MOMENTO MEJOR QUE LOS SANFERMINES para proclamar esta consigna. L@s antitaurin@s han asistido al chupinazo cargad@s con sus cubitos de sangre de pega, se han quitado sus camisetas y se la han echado por encima. Bien, vale. El que todos sabemos acudía también a esa cita, pero cargado con la peligrosa y afilada luz que le brillaba dentro de la cabeza.
SIN MEDIAS PALABRAS, era partidario de las corridas de toros, punto. Por eso, por su machismo y por otras muchas cosas (ajenas al hecho de escribir) ha pasado al imaginario literario como el Gran Mal Escritor. Era un buen escritor que cometió el error (por ambición, por miedo, por mimetismo) de escribir novelas cuando lo que de verdad sabía hacer eran crónicas y cuentos, escrituras donde nunca olvidó que hay que matar a los seres queridos.
CON SU LUMINOSO HUMOR NEGRO, llamó "seres queridos" al peso muerto de lo escrito: esos adjetivos, frases y párrafos que tan bien nos han quedado pero ahogan la historia y la contaminan de palabrería.
LEE París era una fiesta y lo releerás una y otra vez; lee los relatos de En nuestro tiempo y harás lo mismo. Son oro molido, porque el tío Henry tuvo ahí el valor de matar a sus seres queridos. Sólo así se explica que pudiera fabricar con seis palabras el siguiente relato:
For sale: baby shoes, never worn.


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